Chapí, Ruperto (1851-1909)

    Ruperto ChapíNació en Villena, Alicante, el 27 de marzo de 1851. Desde niño aprendió a tocar el flautín y el cornetín y formó parte de bandas musicales que tanto arraigo han tenido siempre en la región valenciana. A los nueve años era ejecutante del primer instrumento de la Banda Música Nueva de Villena.

    En 1870, con 19 años ingresa como profesor de Cornetín en el Circo de Price, orquesta en la que también tocaba Tomás Bretón, quien también daría partituras inmortales al teatro lírico español. Pronto Chapí compone su zarzuela Abel y Caín y posteriormente se traslada a París para ampliar sus estudios. Regresa a Madrid en 1878. Mientras está fuera, se estrena, entre otras obras, la ópera La Hija de Jefté, en el Teatro Real de madrid el 11 de mayo de 1876 y el episodio lírico Las Naves de Cortés, el 19 de abril de 1874, que le había permitido obtener la pensión con la que había viajado a París y luego a Roma.

    Con la Orquesta de la Sociedad de Conciertos dio a conocer su Fantasía Morisca, que había sido compuesta antes de iniciar su viaje y que le depararía un gran éxito. Funda la sociedad General de Autores, hecho que de por sí ya hizo imperecedero su nombre, aunque su fama surge por su obra lírica, como La Tempestad (1882), La Bruja (1887), El Rey que Rabió (1891), entre otras.

    Estas zarzuelas de "género grande" fueron compuestas alternando con otras muchas de un acto, verdaderas joyas musicales que culminan con La Revoltosa el 25 de noviembre de 1897 y que fue precedida por obras como La Czarina (1892), El Tambor de Granaderos (1894) o Las Bravías (1896). Otros títulos de este compositor son: El Barquillero (1900), El Puñao de Rosas (1902), La Venta de Don Quijote (1902), Abanicos y Panderetas o ¡A Sevilla en el Botijo! (1902), La Tragedia de Pierrot (1904), El Amor en Solfa (1905) en colaboración con José Serrano, La Sobresalienta (1905) con texto de Jacinto Benavente, La Fragua de Vulcano (1906) y La Patria Chica (1907), etc.

    Además de las citadas hasta el momento, Chapí compuso El Milagro de la Virgen (1884), El Duque de Gandía (1894), Curro Vargas (1899), El Estreno (1900) y Las Hijas del Zebedeo (1889). En el terreno de la música sinfónica y de cámara nos legó Cuatro Cuartetos, la ya citada Fantasía Morisca y el poema Los Gnomos de la Alhambra. Contribuyó también al afianzamiento de la ópera española con Roger de Flor (1878), La Serenata (1881), Circe (1902) y Margarita la Tornera (1909). Una noche, en la que dirigía esta última, se quejó de un fuerte dolor de cabeza. Esta indisposición fue el comienzo de una corta enfermedad que pondría fin a su vida el 25 de marzo de 1909.