Julián Romano Ugarte (1.831-1.899).

    De oficio esquilador, como su padre, nace en la calle Espoz y Mina de Estella, el día 18 de Julio de 1.831. Sus comienzos se adivinan entre la música y el ganado. Poco a poco, la pasión musical conquista su vida, y se tacha a si mismo de gaitero, pagando religiosamente el impuesto como tal, al municipio. Julián Romano será gaitero de oficio, y gaitero de corazón. Y esto lo demostrará en su intensa trayectoria vital y musical.

    Conforme avanza su vida, avanzarán sus estudios musicales. Fue ministril de capilla, maestro insigne de gaiteros, director de la banda de su lugar natal, compositor, arreglista y adaptador de numerosas piezas musicales para gaita e instrumentos de cuerda. Profesor de solfeo y piano, y sobre todo, un hombre trabajador.

    Hablar de la gaita navarra, de la gaita estellesa, durante los siglos XIX y XX, exige hablar de Julián Romano Ugarte. La vida de este músico, sus éxitos corren paralelos a lo que acontece con la gaita. Él será el compositor de la historia de este instrumento, en Estella. Y a partir de ahí, en toda Navarra.

    Desde su primera aparición como gaitero acompañante en las conmemoraciones festivas, tanto cívicas como religiosas, la gaita no perderá, nunca ya, el hilo de tradición que instaura con su llegada. Sólo los años de la guerra entorpecerán, mínimamente la total expresión de la doble lengüeta, del rústico oboe, de la gaita, en Estella.

    Pero la labor de Julián Romano Ugarte no acaba con el simple mantenimiento del instrumento. Conforme pasan los años, y de una manera progresiva, la presencia de la gaita y el tambor aumenta. Él será el creador de otros espacios para la gaita, fuera de las corrientes procesiones. Con él, los Gigantes. Con él, los bailables. Por él, los conciertos para gaita y banda. Con él, comienza la fama de los gaiteros de Estella. Pionero, amplió e innovó extraordinariamente el repertorio tradicional; adaptó para la gaita infinidad de música del género del momento, componiendo y arreglando polkas, mazurcas, valses, habaneras; se atrevió con la composición de piezas del llamado género clásico; consiguió que la gaita navarra se codeara, e incluso, tomara el papel de solista en cualquier banda musical, hecho este absolutamente sorprendente, para el tiempo en que le tocó vivir.

    Sin embargo, la importancia de su figura reside en su legado musical y personal. De su legado musical, sólo cabe decir que, tras su muerte, ocurrida en el año 1.899, todos los gaiteros y gaiteras de Navarra lo han tenido como punto de referencia.

    De su legado personal, decir que tuvo un continuador de su obra, a quien aleccionó de manera impecable y que, también, marcó un hito en la historia de la gaita navarra, su hijo Demetrio.